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        El otro día en una visita fugaz por el Archivo de Simancas me salió al paso un pequeño documento contable de la época de Felipe II, referente al intento de compra de la villa por el I Duque de Alcalá en 1562.

        Recapitulemos brevemente lo que sabemos de su historia: aunque la ocupación de un término fértil como el de Dos Hermanas se remonta lógicamente a la prehistoria, la primera referencia escrita a esta toponimia data del año 1404. Hasta donde sabemos, permaneció como villa de realengo hasta su adquisición –temporal- en 1631 por el III Duque de Alcalá, Fernando Afán de Ribera y Téllez de Girón. Éste se comprometió a pagar por la jurisdicción civil y criminal 3,6 millones de maravedís. Dado que no cumplió los plazos del pago, en 1639, la venta fue traspasada al capitán Pedro de Pedrosa por 8.000 ducados, ostentando el rango de Señor de Dos Hermanas. Fue Carlos II, en 1679, el que le concedió al mismo el marquesado, en cuya jurisdicción se mantuvo la localidad hasta 1813.

        Pues bien, sabíamos vagamente que durante el siglo XVI había habido intentos de compra del término por algunos nobles y potentados. Ello no tenía nada de particular dada la fertilidad de sus tierras.

        El documento que comentamos, aunque está perfectamente catalogado en el archivo no es conocido o al menos no ha tenido difusión hasta la fecha. Se trata de un intento de compra de la villa por el duque de Alcalá nada menos que ¡69 años antes! Per Afán de Ribera y Portocarrero había obtenido la distinción de Duque en 1558 y tan sólo cuatro años después, exactamente en 1562, trató de adquirir infructuosamente la localidad. No lo consiguió, por lo que sería su finalmente nieto Fernando Afán de Ribera el que lo consumase en 1631, aunque por poco tiempo pues en 1638 fue traspasada su venta por impago.

        En el documento el Consejo se informa de las características de la villa y de las condiciones de venta. Empieza señalando que se encuentra a dos leguas de Sevilla y que tiene tan solo 270 vecinos. Con respecto al término, pregunta si está labrado o es de monte y la respuesta es clara: “tiene buen término, todo lo más labrado, y heredades”. A continuación, pregunta si viven personas principales a lo que se responde que “hay cuatro o cinco casas de caballeros dentro del lugar y, en el término, hay algunas haciendas buenas. Interroga asimismo, qué jurisdicciones compra a lo que se responde que compra vasallos, jurisdicción y alcabalas. El precio del vasallo se fija en 14.000 maravedís cada uno y la alcabala en 400 por vasallo. El millar de la renta de alcabalas, tercias y demás rentas se fijó en 36 por cada millar. Y finalmente, aclara que todo ello será abonado en tres tercios, a saber: el primero por la feria de mayo, el segundo, en la de octubre, “y en las Villalón las otras partes con que la postrera sea en juros de a catorce”. Resulta curioso que la tercera fecha de pago se cite a Villalón, que era una famosa feria de origen medieval que se celebraba históricamente en junio. Dicha información realizada en 1562 como consta en el reverso de la cuartilla, aunque finalmente no se llegó a catalizar la compra.

        Es todo lo que da de sí el documento; una mera anécdota que quizás resulte de interés para los aficionados a la historia de esta importante localidad sevillana, que en 2008 superaba los 120.000 habitantes.

ESTEBAN MIRA CABALLOS

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